Filosofía Lean en logística

Desde hace años, el mundo de los negocios tiene más que claro que la optimización de los procesos es esencial para alcanzar el éxito. Esta es una de las claves del nacimiento de la filosofía Lean, un sistema de gestión que reestructura y mejora los procesos eliminando pasos innecesarios.

Esta filosofía se rige en cuatro principios básicos:

  1. Identificar el valor desde el punto de vista del cliente para poder eliminar los pasos intermedios que genera costes sin proporcionar valor.
  2. Visibilizar los procesos empresariales para identificar posibles mejoras.
  3. Hacer del proceso empresarial un flujo, para que información y recursos circulen más rápido.
  4. Evitar la sobreproducción.
  5. Alcanzar la mejora continua en procesos y productos.

De esta forma, pretende conseguir determinados beneficios, como reducir los costes globales y de inventario; aumentar la eficiencia y la calidad; mejorar la comunicación entre la compañía y sus clientes; optimizar el espacio; y flexibilizar los procesos.

Encontramos los antecentes del Lean en la industria manufacturera japonesa del siglo XX. Concretamente, en la compañía Toyota y sus dos creadores, Taichi Ohno y Shingeo Singo. Aunque no fue hasta 1988 cuando se acuñó el término en un artículo. De este germen nacieron todas las variantes: Lean Thinking, Lean Manufacturing y, por supuesto, Lean Logistics.

Aplicada a la logística, la filosofía Lean busca alcanzar unas metas muy concretas:

  1. Optimizar la distribución del material, de forma que se realice cuando es necesario en la cantidad adecuada, mirando tanto hacia adelante como hacia atrás en la cadena de suministro.
  2. Eliminar pasos innecesarios en la cadena de suministro para mejorar la eficiencia de las operaciones.
  3. Acortar plazos de entrega en cada uno de los eslabones de la cadena de suministro para llegar lo más rápido posible a los clientes.

Pero ¿cómo lograr los objetivos? Hay ciertas herramientas que estarán de nuestro lado y nos ayudarán a aplicar la filosofía Lean:

  • Sistemas de identificación de mudas o desperdicios.
  • Heijunka, un sistema de producción que nivela la producción, permitiendo planificar de forma eficiente los recursos logísticos.
  • VSM (Value Stream Mapping), una técnica gráfica con la que podemos visualizar un proceso de su inicio a su fin para comprender su flujo e identificar fallos y mejoras.
  • Takt Time, que marca el ritmo de producción para satisfacer la demanda en el plazo solicitado.
  • Kanban, un clásico del Lean. Se trata de un método de información para gestionar el trabajo intelectual en tarjetas, orientado a la entrega justo a tiempo sin sobrecargar a los equipos.