El “contaminado” otoño que hemos vivido este año, con un anticiclón que ha ahuyentado a las lluvias, ha provocado que las imágenes de polución sobre las grandes ciudades hayan sido las grandes protagonistas en los últimos meses de 2015. No sólo en España hemos vivido esta situación, nos han llegado noticias de alarmas de China y Japón y también de otras grandes ciudades como Londres. El transporte, sumado a las calefacciones y la industria han hecho del gris el color del aire, por ello, vamos a exponer qué alternativas reales podemos tomar en lo que puede ser el destierro del combustible fósil en el transporte.

Las energías alternativas a la gasolina y el diésel están cada vez más desarrolladas y los gobiernos están dando importantes ayudas para fomentar su expansión. Debemos buscar aquellos tipos de combustible que nos aporten la energía que necesitamos para desplazarnos y realizar nuestro trabajo seguros, pero también debemos mirar a nuestro alrededor y tratar de disminuir nuestro impacto sobre el planeta.

La metrolinera aprovecha la electricidad generada por el Metro para cargar coches

La metrolinera aprovecha la electricidad generada por el Metro para cargar coches

Vehículos eléctricos: Tras un inicio en el que parecían haberse estancado, los coches eléctricos parecen estar de nuevo en auge. Baterías cada vez más potentes y de menor tamaño están consiguiendo autonomías competitivas en los trayectos cortos y empiezan a ser una verdadera opción a tener en cuenta en grandes trayectos. En España aún no contamos con una gran red de gasolineras en las que podamos cargar nuestros coches con electricidad pero en Europa son una realidad. Los avances hechos por la marca Tesla han sido claves (en el aire está su proyecto para surtir la ruta Madrid – Lisboa con puntos de recarga), así como las mejoras de los enchufes en casa para “llenar el depósito” en muy poco tiempo.

Vehículos híbridos: Combinación de la electricidad con algún combustible fósil. Este tipo de coches aprovechan las deceleraciones al frenar para recargar sus baterías y aprovechar la electricidad a baja velocidad, por lo que podemos circular hasta 50 km/h sin que entre en marcha el motor de combustión. Una alternativa a tener muy en cuenta si la mayoría de nuestros kilómetros van a ser por ciudad. Además, ya hay vehículos que han evolucionado el sistema y se puede regular la entrega de potencia eléctrica, lo que nos permite circular un mayor tiempo sin consumir gasolina o diesel, o menor pero alcanzando velocidades superiores a 120 km/h.

El repostaje de GLP es una práctica habitual en Italia que se está extendiendo en nuestro país

El repostaje de GLP es una práctica habitual en Italia que se está extendiendo en nuestro país

Gas licuado de petróleo (GLP): Este tipo de vehículos suelen contar con dos tipos de depósitos, combinando el GLP con la gasolina. Ya se venden algunos modelos que lo traen de serie pero por algo más de 1000 euros podemos incluirlo en nuestro coche, aunque perderemos algo de espacio en el maletero. Sin embargo, su repostaje es muchísimo más económico que la gasolina y su autonomía es muy similar. Es cierto que se pierde algo de potencia en este tipo de combustible pero apenas es apreciable. Si buscas en internet qué gasolineras te ofrecen GLP te sorprenderás del gran número que hay, incluso si vives a menos de 50 km de una te saldrá rentable. En Italia ya se ha convertido en uno de los combustibles más utilizados y en España cada día podemos ver más taxis con este sistema implantado.

Pila de hidrógeno: El que dicen que puede ser el combustible del futuro. Toyota ya ha desarrollado su Mirai con el que ha conseguido que en 550 kilómetros de autonomía el coche sólo genere un consumo de 7 litros de agua cada 100 kilómetros. Estos vehículos combinan el hidrógeno con la electricidad y producen agua como “residuo”. Además, su carga de hidrógeno se produce a gran presión, lo que permite que en sólo 3 minutos sus depósitos (el Mirai lleva dos) estén llenos. De momento, el coste de fabricación de estos coches es muy caro pero se espera que éstos vayan disminuyendo y se mejore aún más su uso, a pesar de que la pila de hidrógeno ya tiene una vida útil de 25 años.

El Toyota Mirai es el primer coche que alcanza 550 km de autonomía con una pila de hidrógeno

El Toyota Mirai es el primer coche que alcanza 550 km de autonomía con una pila de hidrógeno

Estas son las principales alternativas a los combustibles fósiles, aún cuentan con algunos inconvenientes para decidirse por su compra, pero también hay que tener en valorar las ayudas de los gobiernos en su adquisición, en el impuesto de matriculación o las facilidades a la hora de aparcar en zona de estacionamiento regulado.