En los últimos años hemos visto como los drones han sufrido un crecimiento exponencial en ventas y usos. Una vez superadas las primeras pruebas como elemento militar con el que desactivar bombas o llegar a lugares difícilmente accesibles, el uso de los drones se ha incluido como método de grabación, como forma de ocio y, en los últimos años, como una posibilidad real de futuro para las empresas de transportes.

En España sólo es posible volar un drone con fines lúdicos y no comerciales

En España sólo es posible volar un drone con fines lúdicos y no comerciales

Su uso como método de transporte está en fase experimental y se ha pensado con distintos objetivos. El empleo de drones puede suponer una revolución en el abaratamiento de costes en el envío de productos tanto en dinero como en tiempo. El tiempo de espera se está reduciendo drásticamente y ya son varias las empresas que empiezan a dibujar un futuro en el que se realicen entregas de productos en menos de una hora.

Pero, además de recortar el tiempo de espera, los drones también se plantean como una solución a los lugares de difícil acceso. En España tenemos un gran número de localidades que quedan aisladas por la nieve en invierno. Allí, el uso de estos aparatos puede suponer una revolución, haciendo llegar medicamentos o herramientas que de otra manera supondrían un gran derroche de medios materiales y humanos.

Sin embargo, hasta ahora el uso de drones con fines comerciales sigue prohibido en España, al contrario que si se hace con un uso lúdico, que se pueden volar siguiendo ciertas normas. Distintas empresas están presionando para que se establezca una nueva legislación para poder ofrecer sus servicios pero, de momento, esto está prohibido. La UE ya ha dado sus primeros pasos en el marco legal pero el camino para su implantación es largo porque cada país tiene sus propias competencias.

De momento, es necesario que el piloto no pierda de vista al dron

De momento, es necesario que el piloto no pierda de vista al dron

Donde sí se están desarrollando las legislaciones para el aprovechamiento de drones es fuera de nuestro continente. En Estados Unidos ya está permitido su uso si no pesan más de 25 kg, transportan algo menor a 2 kg de peso y no vuelan a más de 120 metros de altura. Además, tiene que estar en contacto directo con el piloto. En China ya se empiezan a hacer también las primeras pruebas y las restricciones son muy parecidas.

De momento, su uso comercial en España sigue prohibido, pero no dudamos que será una herramienta clave en el futuro, especialmente para transportar mercancías a lugares remotos. De hecho, ya existen aparatos capaces de viajar de forma autónoma utilizando un GPS que, en caso de perder la señal, vuelven a su lugar de origen por la misma ruta.

Los drones pueden suponer unos ahorros en costes monetarios y de tiempo que los hacen proyectarse como una de las herramientas claves en el futuro. En las grandes ciudades será difícil que se extienda un uso intensivo (en Estados Unidos hay muchas grandes poblaciones formadas por pisos bajos con jardín donde los drones podrán dejar la mercancía) debido a su estructura vertical. Pero en poblaciones cercanas de urbanizaciones o en lugares aislados por las inclemencias meteorológicas pueden ser claves.